Sí, ya sé que siempre digo que pongo la segunda parte y naranjas. La diferencia es que esta entrevista no sólo me incumbe a mí sino a tod@s los integrantes de Palabras de Arena y 656 Cómics, por lo tanto debo disciplinarme.
Una vez superado (si no es así ya no me incumbe) el malestar que pueda generar mi irresponsabilidad, les explico que la entrevista tiene dos vertientes. En la primera Phoebe nos habla de ella, lo que piensa, lo que siente, su perspectiva del papel de la mujer en la Literatura, y toda su cosmovisión en general. Mientras en la otra parte hace una reflexión poco más hermenéutica de su obra.
Entonces, les cuento que la entrevista se llevó a cabo en el Carl´s Jr. de Av. Tecnológico casi esquina con Vicente Guerrero bajo un odioso calor del Jueves 25 de Junio de 2009, cerca del mediodía. No les explico todas las mermas que nos sucedieron para no acongojarlos más, ya bastante tienen con los problemas globales. Mejor disfruten de la entrevista.
Palabras de Arena: ¿Cuál es la diferencia de haber sido artista comiquera mujer en los años 80’s y serlo ahora?
Phoebe Gloeckner: La diferencia es que ahora me pagan por escribir (risas). Esa pregunta yo creo que te la iré contestando poco a poco.
P. de A.: Como bien sabemos, la literatura del canon está impregnada de nombres masculinos y a las mujeres se les ha dejado de lado; tanto los cómics como la novela gráfica han padecido y quizá aún más de ese disparate. ¿Qué ha significado para ti emprender el camino por esta vertiente? ¿a qué discriminaciones te has tenido que enfrentar?
P. G.: Ha sido un largo camino. No sé por qué se insiste tanto en darle carpetazo al feminismo. Se piensa erróneamente que la mujer está liberada y, por ende, que la mujer profesionista, la intelectual y la económicamente favorecida se encuentran en la cima de todo el género, con un sinfín de posibilidades para elegir. Lo cierto es que no.
Por ejemplo, cuando me invitan a una convención de cómics muy importante, como
Las artistas siguen en el estúpido escaparate de exhibición decorativa… Si nosotras no hemos avanzado como debiera ser, y eso que se supone somos las “liberadas”, las empoderadas, ¿en qué condiciones estarán las demás mujeres?. Piénsenlo.
P. de A.: Mucho se ha dicho que tu trabajo pertenece a lo underground, adjetivo integrado a causa de las temáticas que abordas y no por el tipo de comercializarlo ¿cuál es tu postura?
Creo que la raíz de todo ello tiene sus bases en los tabúes sexuales, ¿te fijas cómo los temas cliché nos envuelven constantemente?
P. de A.: ¡Oh cielos, la dialéctica es taaan lenta! (risas).
P. G.: Sí, eso es patéticamente afirmativo. Cierto día a alguien se le ocurrió colocar El Diario de una Niña en el área de textos infantiles para escuelas públicas. La persona que seleccionaba los compendios definitivamente sólo vio la portada del libro y leyó el título y sin más lo puso en ese lugar…
P. de A.: ¡Auch!, creí que eso sólo pasaba en México…
P. G.: Nooo. Los promotores de lectura en mi país se rigen bajo esos mismos parámetros de selección: No leer y dejarse guiar por la primera vista para recomendar. Además les pagan mucho dinero por ello. Es similar a lo que promulga Palabras de Arena, de ahí deriva el fracaso de los hábitos lectores. En fin…
Entonces, te decía, pusieron El Diario de una Niña al alcance de la población infantil y como tenía que suceder, alguien lo leyó y se hizo un gran escándalo. Fue tan colosal el show que llegó a las altas esferas políticas. Me acusaron de promover la pedofilia y censuraron mi obra. Ahora mi verdugo gracias a ello tiene un mejor puesto público. No creo que haga falta explicar más, esto responde tu pregunta.
P. de A.: En el entorno de Juárez, la percepción de algunos artistas, críticos, académicos, familias afectadas, es que los artistas de cualquier disciplina que toman el asunto de los feminicidios en sus trabajos es sólo para “beneficiarse” por el morbo que dicho asunto atrae ¿Por qué acercarse a los feminicidios de Ciudad Juárez y a los casos de las mujeres desaparecidas e incorporarlos a tu trabajo?
P. G.: Una cosa me fue llevando a otra. Cada que estoy escribiendo un nuevo libro viajo, entrevisto, tomo fotos. Se puede decir que VIVO LA LITERATURA…
P. de A.: (Fuera de la entrevista: Eso nos explica por qué trae todo el tiempo una cámara a mano. A nosotr@s nos la aplicó cada momento que estuvimos con ella. El día que nos conocimos fuimos a comer pizza y entre charla y risas nos agarró en poses espontáneas con salcita de tomate escurriendo por las comisuras de los labios).
P. G.: Entonces, cierto día vengo a Juárez, no puedo decir que no estaba intrigada por el tema del feminicidio, pero ése fue un segundo motivo. Cuando camino por las calles y los lugares donde se han perdido tantas mujeres y donde han encontrado los cadáveres de otras tantas, ¿sabes lo que es eso?, ¿lo impactante para una “gringa” con la carga sociocultural que ello implica, bajo circunstancias receptivas tan familiares y a la vez tan distantes? Saber que en el mundo existen atrocidades tan asquerosas e injustas como mutilar a una mujer durante el acto sexual…
P. de A.: ¿Qué pasó por tu cabeza cuando te topaste con esa realidad?
Lo primero que me pregunté fue: ¿Por qué dar muerte por medio de un acto con el que se supone corresponde dar vida y placer?. Entonces, claro que se me cuestionó, incluso much@s mexican@s fueron l@s primeros en señalarme por ello. Se me acusó de ser una gringa que no tenía por qué meter su cuchara. Sin embargo yo soy mujer, tengo hijas y creo que si dentro de mis posibilidades está gritar para que las de mi género no sufran esas vejaciones, y si una manera de hacerlo es por medio de los ecos internacionales, sin pensarlo lo haré.
Además el problema de los feminicidios no sólo envuelve un hecho local. Desde el momento en que se habla de la migración como uno de los factores intrínsecos. Por lo tanto, al dejar de ser un hecho aislado se convierte en un problema de salud pública y como tal nos compete a TOD@S.
P. de A.: ¿Podemos deducir por lo anterior que tiendes a hacer un arte comprometido, de demanda?
P. G.: No lo sé. Me preocupa mi entorno y pienso firmemente que todo creador debe preguntarse siempre para qué y para quién escribe…
P. de A.:¿Entonces también crees en la escritura como un acto político?
P. G.: Claro, y quien diga que no lo es seguramente escribe en el viento o lo hace para su diario íntimo…








